miércoles, 8 de febrero de 2017

El porno, en el top del ranking de las tecnoadicciones

Ahora en estos tiempos estamos muy preocupados por las adicciones tecnológicas que afectan a nuestros jóvenes, y es un tema del que nos ocuparemos dentro de poco. Pero hoy me gustaría hablaros de la que ha sido durante años la reina del ranking de adicciones de las nuevas tecnologías: la adicción al porno online.



Antes de que apareciera internet, el mundo xxx ya se había cobrado muchos adictos, gracias a las revistas eróticas y pornográficas, al alquiler de películas para adultos, y la emisión (qué tiempos aquellos) de films porno los viernes y sábados de madrugada en los vídeos comunitarios. Esto no es un problema actual, ya muchos se engancharon al porno antes de que la red irrumpiera en nuestras vidas, pero con ella el problema no hizo más que aguantar.

¿Qué cambió cuando llegó internet a la gran mayoría de la población? Pues evidentemente, el fácil acceso que nos proporcionó al porno. Y entonces, poner barreras a una afición que podía convertirse en algo más, se tornó muy difícil. Los problemas de adicción empezaron a aparecer por doquier, y lo peor es que pocos advertían del verdadero peligro, pues se pensaba que cuando el cuerpo ya no aguantara, el adicto no tendría más remedio que renunciar a aquello que le gustara.

Una explicación bestia a lo que pasaba en aquellos momentos, pero no por eso deja de ser exacta. Así, los terapeutas tuvieron que empezar a crear terapias especiales, para los que llegaban a sus gabinetes explicando por ejemplo que eran adictos a las tetonas; al principio, también a ellos les sonó un poco a chufla, porque al fin y al cabo, ¿a quién no le gustan un par de tetas bien puestas? Pero cuando la afición desmedida empezó a ser por las maduras, cosa ya no tan normal, empezaron a tomárselo en serio.

En este sentido, el porno online ha ido cambiando poco a poco en los últimos años, y aunque en un principio las folladas se llevaban la palma en visitas y forofos, esta categoría fue desbancada por otras, como por ejemplo las corridas femeninas. De pronto, ver una lluvia dorada a la par de un orgasmo se convirtió en lo más de lo más, e incluso surgieron actrices porno que se especializaron en ella. Podéis buscarlas si os da curiosidad, no son difíciles de encontrar.

Y ahora, parece ser que la categoría rey es la incesto porno. Lo que antes era una cosa prohibida, de lo que sólo se hablaba en voz baja, y de la que todos decían sentir reparo, de pronto se ha convertido en una de las fantasías eróticas favoritas de los usuarios. Todo lo que tiene que ver con el porno familiar, las relaciones incestuosas y cualquier contacto entre personas que tengan alguna relación cercana o consanguínea, tiene miles de seguidores, por no decir millones, y por ahora es lo que se lleva la palma en cuanto a consumo online de porno.

Es importante seguir ciertas pautas para que disfrutar de la pornografía, ya sea de forma tradicional o gracias a las nuevas tecnologías, no se convierta en una enfermedad, lo que conocemos como una adicción. Por ejemplo, ponernos unos límites horarios, no pasar delante de la pantalla horas y horas sin tener noción del paso del tiempo; u otra opción muy sana: compartir esa afición con nuestra pareja, y poner en común nuestros gustos para que el porno se convierta en una parte más de nuestra vida sexual, que no sólo nos divierta sino que nos dé ideas sobre como mejorar nuestra forma de tener sexo (siempre teniendo en cuenta que todo lo que vemos es ficción, sólo algo que sirve para excitar nuestra mente, y por ende, nuestro cuerpo).



Me encantará leer vuestro comentarios y opiniones sobre este tema, sobre todo si alguien ha sufrido de la tecnoadicción al porno y quiera compartir con nosotros su experiencia y cómo consiguió dejarla atrás. Nos vemos pronto, un saludo.